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Cambia cómo hablas y todo cambiará

Es increíble el poder que tienen las palabras. ¿Alguna vez te has parado a pensarlo?

Desde hace algún tiempo dedico unos minutos a reflexionar sobre las palabras que utilizo y cómo afectan en mi actitud, en mi energía… y al final también en los resultados que obtengo.

Tenía claro que afectaba a las personas que tengo alrededor, pero no me había percatado de cómo me afecta a mí misma de un modo totalmente inconsciente.

Te voy a confesar algo… llevo unos meses siendo consciente y cambiando mi vocabulario y la forma de expresarme, y ha sido REVOLUCIONARIO. Así que voy a compartir contigo alguno de mis aprendizajes:

Deber vs. Elegir o Querer.  El pequeño cambio que marca la gran diferencia

Antes decía “tengo que hacer…”, ahora simplemente lo hago porque “decido hacerlo”.

Con la palabra “Deber” existe una obligación, suele tratarse de algo que no quieres hacer, por lo tanto, la energía con la que llevas a cabo la tarea ya es baja y más negativa. Así que el rendimiento, la creatividad, las relaciones o lo que ocurra como consecuencia de la actividad que vas a realizar como resultado de esa obligación, difícilmente serán brillantes.

Sin embargo, si abordas la tarea desde la “elección” o desde el “querer”, la energía y la actitud son mucho más positivas, ya que estás disfrutando de un “regalo”, de algo que SÍ quieres hacer.

El cambio es sutil, puede parecer pequeño, pero es más importante de lo que imaginas. Esta modificación ha tenido un gran impacto en mi actitud.

Siempre que puedo modifico mis expresiones (conviene ser muy consciente de las cosas que decimos) hacia el “voy a…” en lugar del “tengo que ir a…”. Incluso trato de buscar “algo” por lo que dar gracias por esa actividad que voy a realizar (por tener la suerte de poder hacerlo).

En lugar de “Tengo que  ir al gimnasio”, digo: “Voy al gimnasio, es genial y un privilegio poder hacer yoga y pilates para sentirme bien”.

En lugar de “Tengo que hacer la compra”, digo: “Voy a hacer la compra. Qué suerte tengo de vivir en un lugar y en un momento en el que la comida tiene tan fácil acceso”.

¿Me entiendes?

En realidad, el cambio consiste en 3 pasos:

 

1.- Tomar conciencia del vocabulario que utilizas.

El primer paso es llegar a ser realmente consciente de las palabras que utilizas. A veces parece que nuestra boca tiene vida propia y nos limitamos a decir las cosas por costumbre.

 

2.- Empezar a utilizar el “ir a”, “elegir”… en lugar de “tener que”.

Aunque los hábitos pueden ser difíciles de romper, solamente tienes que practicar y ser persistente. Tienes que empezar a utilizar intencionadamente el lenguaje de la elección en lugar del lenguaje del deber.

 

3.-Tomar conciencia de cómo cambia tu actitud.

Agradecer es una de las cosas más bonitas de nuestra vida y, sin embargo, cada vez lo hacemos menos porque damos por hecho demasiadas cosas.

Cuando cambies este modo de hablar y de pensar, serás consciente de cuántas cosas tienes que agradecer y esto cambiará tu actitud.

 

Es sencillo, ¿verdad? ¿Qué opinas? ¿Te atreves a ponerlo en práctica?

 

¿Tienes que encontrar trabajo? o ¿Vas a encontrar trabajo? Contéstate en voz alta y obsérvate… ¿Cómo estaba tu energía y tu convicción por lograr tu objetivo en el momento en el que te has contestado?

 

En DTR queremos acompañarte en tu camino y darte las herramientas para que lo consigas, y tú… ¿qué quieres hacer?

 

 

Ana Álvarez es coach de desarrollo profesional y ayuda a autónomos y profesionales del sector servicios (consultores, coaches, terapeutas, creativos...) a diferenciarse de su competencia, implantarse en el mundo online y captar clientes para hacer crecer sus proyectos. Si quieres trabajar con ella puedes encontrarla en AnaAlvarezMas.com

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