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¡Deja ya de quejarte!

“Me he dado cuenta de que cada vez me cuesta más levantarme de la cama para ir a trabajar. La verdad es que no me motiva nada, pero, ¿qué puedo hacer …?”

Ayer un amigo me decía esto. Le pregunté si realmente quería levantarse por la mañana contento y alegre de ir a trabajar.

Su contestación fue: ”Por supuesto, quién no querría, perooooo …”

Yo ya sabía lo que vendría detrás… un montón de “peros”, “esques” y demás excusas:

  • Pero no es tan fácil.
  • Pero eso es imposible. Quiero, pero no puedo.
  • Es que no puedo hacer nada.
  • Pero, ¿qué puedo hacer?
  • Cómo no me des la receta mágica…
  • Es que ya soy demasiado mayor…

Es curioso cómo nos ponemos a la defensiva cuando nos ponen delante aquello que no queremos ver…  y cómo nos aferramos a ese “papel de víctima”, de “ mira, pobrecita yo, las cosas que me pasan…”. En realidad lo que ocurre es que tenemos miedo (miedo a darnos cuenta de que somos nosotros los que debemos actuar, miedo a caernos, e incluso hasta miedo a tener éxito. Los miedos pueden ser muchos y muy diferentes, tantos como personas hay, y es que cada miedo es diferente en cada unos de nosotros.

 

La conversación continuó y mi amigo me dijo:

“Si claro… Ya estás como siempre… En el fondo tengo mucha suerte, tengo un gran trabajo, un buen sueldo, mi jefe reconoce mi trabajo…”

y yo pensé:

“ ¿En serio? Pero si hace unos segundos me decías que no te motivaba en absoluto..”

Es impresionante como todos nos ponemos excusas (y lo buenos que somos haciéndolo) para sentirnos mejor y hacer que los responsables de las cosas que nos suceden sean los demás o causas que están fuera de nuestro control.  Lo cierto es que NO queremos salir de nuestra zona de confort.

Al final las excusas nos aportan seguridad y confort, porque nosotros no somos responsables de lo que sucede. Pero SÍ somos responsables de nuestras acciones y actitudes ante lo que sucede. Así que la primera decisión que tenemos que tomar, es si realmente queremos ser protagonistas de nuestra vida.

 

Personas reactivas vs. Personas proactivas

Existen dos tipos de personas las reactivas y las proactivas. Las personas reactivas son aquellas que deciden asumir un papel de víctima y culpan de todo a lo que les rodea, solo se fijan en las dificultades y en aquello sobre lo que no tienen el control.

Las personas proactivas deciden ser las protagonistas, eligen cómo reaccionan y se centran en las cosas que SÍ pueden hacer. Como resultado amplían continuamente su círculo de influencia.

Así que…

¿Realmente quieres ser el PROTAGONISTA de tu vida?

Si tu contestación es “NO”, pues felicidades, estás donde quieres llegar (la verdad, no es necesario que sigas leyendo.)

Si  tu contestación es “SÍ”, he de decirte que estás a punto de iniciar un duro camino, pero donde las recompensas son maravillosas, y donde no habrá nada que te pare.  Ahora tienes que dar el siguiente paso: HACERLO.

Sí, porque con querer ser protagonista de tu vida no basta, tienes que ponerte en ACCIÓN y serlo.

Recuerda, debes ser congruente con tus decisiones.

 

Así que, como  has decidido ser protagonista de tu vida, ahí va LA GRAN PREGUNTA que le hice a mi amigo:

 

¿Has pensado en REINVENTARTE?

Nota Personal: cuando hablo de “reinventarse” muchas personas piensan en emprender. No, mi pregunta no es si has pensado en emprender (eso sería una vía para reinventarse). Emprender no es para todo el mundo y tenemos que ser conscientes de ello. 

Así que,  si estás en la misma situación que mi amigo y te levantas por las mañanas sin energía, comienza a actuar. Quizás REINVENTARTE no sea la solución (o sí), pero lo primero que deberás hacer es averiguarlo.  Aquí te dejo un post que puede interesarte “ Cuando reinventarte es la solución: Abre la puerta”

También te recomiendo “Descubre tu Meta Laboral” donde podrás descubrirte y saber qué es “eso”  que te permitirá reinventarte y dedicarte al trabajo de tus sueños.

 

Si quieres levantarte con energía por las mañanas e ir disfrutando a tu trabajo vas a tener que cambiar alguna cosa; si el cambio pasa por reinventarte, haz que ocurra, y para eso tendrás que:

  • Tomar decisiones
  • Descubrirte
  • Dejar a un lado las excusas y las quejas
  • Hacer que las cosas pasen

Puedes decidir reinventarte cambiando de trabajo, de puesto, empresa…  por ejemplo,  pasar de ser contable a ser comercial porque uno de tus puntos fuertes y con lo que realmente disfrutas es con las relaciones sociales.

 

¿Te has sentido reflejado en la historia de mi amigo? La verdad es que a muchos nos ha pasado, pero solo unos pocos somos los valientes que finalmente nos decidimos a hacerlo. Yo lo hice, y ahora no puedo estar más feliz.

 

Y tú, ¿eres víctima o protagonista?

Cuéntanos en el apartado de comentarios cuáles han sido tus respuestas a las preguntas y por qué.

 

Ana Álvarez es coach de desarrollo profesional y ayuda a autónomos y profesionales del sector servicios (consultores, coaches, terapeutas, creativos…) a diferenciarse de su competencia, implantarse en el mundo online y captar clientes para hacer crecer sus proyectos. Si quieres trabajar con ella puedes encontrarla en AnaAlvarezMas.com

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