Tras quince años de trayectoria profesional en grandes empresas, viví desde dentro lo que realmente ocurre en muchas organizaciones: equipos con un potencial inmenso que se iba apagando, líderes agotados, y una desconexión que, en muchos casos, pesaba más que el propio trabajo.
Aquello me marcó.
Porque lo que veía no tenía que ver con falta de talento, sino con dinámicas de trabajo y liderazgo que, poco a poco, se habían ido alejando de las personas.
Ahí entendí que, si quería aportar el valor que las empresas realmente necesitaban, tenía que hacerlo desde otro lugar.
Un lugar desde el que acompañar a más equipos y generar un impacto más amplio y sostenido.
Así nació este proyecto.
No para hacer más formación, sino para generar cambios reales en la forma en la que las personas trabajan, se relacionan y lideran.