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¿Vives o sobrevives?

Que pregunta tan sencilla y a la vez tan complicada, sencilla porque claramente la primera respuesta que te viene a la cabeza, sin ningún tipo de dudas es:

– Vivo, pues claro que vivo, es lo que llevo haciendo desde que nací, nunca he tenido problemas se subsistencia, tengo qué comer, dónde dormir y mi vida hasta donde sé, no peligra. Mi familia está bien, tengo amigos que me quieren, un trabajo que cubre mis necesidades, mi salud de momento contralada,…etc

¿Pero es eso, realmente vivir?

¿Y si vivir fuera algo más, mucho más?

Hace tiempo, yo hubiera respondido exactamente de igual manera, sin plantearme nada, continuando con mi vida estable y segura, que entre otras cosas es lo que nos han inculcado desde niños, eso era lo correcto y yo por ello nunca lo había cuestionado, ya que entre otras cosas, es lo más lógico y para lo que está programada nuestra mente desde hace millones de años, para subsistir y asegurarnos de mantener todas nuestra necesidades básicas cubiertas.

Pero un día algo cambio, (resultado de todo un proceso de evolución mío personal), y me di cuenta que vivir era otra cosa, algo más fuerte que todo eso, es sentirse vivo de verdad, es levantase todos los días lleno de energía, es estar conectado con lo que haces y con quien eres,  es vibrar con tu ser, es el sentimiento de paz que te embarga de saber que estás en el sitio y en lugar correcto, es esa sensación de que cuando te acuestas por las noches, a pesar de estar cansado y rendido de toda la actividad del día,  te envuelve una sentimiento de satisfacción, fruto de la certeza de que estás en el camino que te corresponde  y no en otro, si no en el tuyo propio.

¿Sabes de lo que te hablo?

No hablo de tener poder, ni dinero, ni amor, va mucho más allá… ¿alguna vez te has topado con personas completamente normales, pero que transmiten esa sensación de fuerza, de felicidad auténtica, de paz…? y dices: “guau…tiene algo especial”.

Para mi hay dos tipos de personas, las que viven o las que sobreviven… o dicho en otras palabras, las que llevan el control de su vida, la dirigen y están conectados con lo que son, o las que se dejan llevar por la vida y dependen de sus fluctuaciones y de la fortuna del devenir de sus aciertos u errores.

Ambos tipos de personas, son perfectamente normales, unos se han conformado con lo que son y son felices (o no) y otros han pasado a la acción, a la búsqueda de su auténtico Ser, su esencia, este último camino no es fácil, pero si se conquista, promete resultados extraordinarios…

Y si todo esto, lo extrapolamos al mundo laboral, nos surge la inevitable pregunta: ¿en el trabajo vives o sobrevives? o dicho de otra forma ¿vibras con lo que haces, o simplemente te dejas llevar por el día a día?

Te invito a que seas tu mejor versión, ejerciendo tu profesión. Los beneficios de serlo, reporta una satisfacción tan grande, que es inevitable que se refleje y repercuta en el plano exterior, empezando por algo tan sencillo como elevar tu eficiencia laboral, hasta la sensación de plenitud que embarga, el saber que estas actuando según tus criterios y valores.

Si algunas de estas palabras, han resonado en ti… es hora de pasar a la ACCIÓN.

 

¿Tú vives o sobrevives?

Cuéntanos tu experiencia en el blog, sería un placer tener tu opinión…

 

Neuro-Coach Ejecutivo, especializada en Liderazgo Personal

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