Expectativas: Causa del Fracaso
junio 12, 2018
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Hazlo, si te da miedo, hazlo con miedo

En demasiadas ocasiones, la distancia que separa un punto de otro, o lo que es lo mismo tu vida actual de la que realmente te gustaría llevar a cabo profesionalmente se llama: MIEDO.

Lo podemos camuflar con infinidad de nombres, lo podemos justificar cuanto queramos, también podemos obviarlo y mirar para otro lado, como si eso que deseáramos no estuviera en nuestra mente. En numerosas ocasiones no sabemos a qué punto queremos llegar porque tenemos miedo de preguntárnoslo, de mirar hacia dentro y de encontrar algo que no sepamos dónde nos puede llevar y como eso nos puede transformar.

Que el miedo nos limita, eso ya lo sabemos, pero también debemos saber que siempre nos va acompañar porque es su deber, siempre ha estado ahí para protegernos…

“Nuestros miedos están asociados a nuestro instinto de supervivencia. Genéticamente estamos predispuestos instintivamente a identificar posibles amenazas, ya sean los bichos, animales o las alturas (acantilados, volar en avión…). Tener la capacidad para sentir miedo es esencial para poder sobrevivir”

En base a esto, cualquier idea nueva que queramos poner en marcha, cualquier decisión que tomemos que origine un cambio en nuestra vida, cualquier acción que nos haga salir de nuestra zona de costumbre y nos rete, supone una inestabilidad emocional y por lo tanto una pérdida de nuestra seguridad diaria y la de nuestro entorno, eso se traduce en una situación nueva que no controlamos, y ahí es cuando nuestro cerebro se ve amenazado y activa los circuitos necesarios para que Miedo entre en funcionamiento, tome los mandos, nos bloquee y por ende nos limite.

Nuestro cerebro no mide el grado de felicidad que te reportará este cambio, o con qué fin has decidido tomar una decisión, sino todo lo contrario, lo ve como una amenaza, ya que no puede predecir el resultado final, porque no lo sabe.  Se limita a protegernos a su forma, diciéndonos: “no te metas en ese jardín, con lo seguro que estás donde estás”, “¿dónde vas?”, “quédate quieto que esto nos lo conocemos…”

Una de las principales funciones de nuestro cerebro, es asegurar nuestra supervivencia,  viene programado para ello desde hace millones de años, solo y exclusivamente como dice la propia palabra, que sigamos vivos y cuanto más tiempo mejor y eso es maravilloso porque nos salva de muchas, pero a la misma vez, también hay que ser conscientes que no viene programado para que seamos felices o que nos sintamos realizados, a eso está aprendiendo ahora, ya que hoy en día gozamos de medidas de seguridad que hace que perder nuestra vida sea bastante complicado, por lo tanto la parte racional de nuestro cerebro es la última que se está desarrollando, pero la irracional tiene todavía mucho peso (en otro post contaremos por qué).

Teniendo una mínima noción de cómo se comportan nuestros circuitos neuronales y cómo entran en funcionamiento, es más fácil entender cómo nos encontramos y cómo nos comportamos. Y poder tomar así decisiones más fácilmente, pensando que esto que estoy sintiendo en un determinado momento es normal y por ello puedo enfrentarlo de la mejor manera, que es desde el propio conocimiento de uno mismo.

De esta forma, no hay meta que se nos resista, ni miedo que la bloquee, cuando tenemos claro o intuimos que al otro lado está nuestra felicidad, nuestra realización profesional, nuestro empleo deseado, nuestro proyecto, nuestras ilusiones o nuestra meta que teníamos desde pequeños, o quizás el haber sabido reconocer que no sabemos dónde queremos ir, pero lo que sí sabemos es que donde estamos, no nos hace felices…

¿Has pensado alguna vez cuántas cosas has dejado de hacer por Miedo?

Seguramente demasiadas, piénsalo brevemente…

¿Cómo sería tu vida ahora, si eso que en su momento te dio miedo, lo hubieras hecho?

Hay demasiados miedos, que rodean nuestro futuro y nuestras decisiones, como pueden ser:

  • Miedo a no agradar a los demás.
  • Miedo a fracasar.
  • Miedo a equivocarnos.
  • Miedo a hacer el ridículo.
  • Miedo a la valoración de los demás.
  • Miedo al cambio.
  • Miedo a lo desconocido o a la incertidumbre.
  • Miedo a no cumplir las expectativas de los demás.

 

Desde DTR Coaching, nos gustaría resumirte el post con una frase:

HAZLO Y SI TE DA MIEDO, HAZLO CON MIEDO…no te arrepentirás, nosotros te acompañamos.

“Libera tu talento” y hazlo.

 

 

 

Neuro-Coach Ejecutivo, especializada en Liderazgo Personal

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