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Si fuésemos colores, ¿cuál serias tu?

Ya han pasado cuatro años desde que recibí la formación que cambió mi forma de relacionarme con las personas, la que me hizo entender que los demás, no son raros sino simplemente diferentes aunque “predeciblemente diferentes”. Esa formación ha contribuido a que mi vida profesional de un giro y me haya certificado como Analista Conductual para divulgar, lo que creo es la herramienta más potente para conocerse a sí mismo y conectar con los que me rodean de una forma muy sencilla, os estoy hablando del método DISC.

Y, ¿qué es esto del método DISC?
Es una herramienta para la evaluar nuestro comportamiento.
Y te preguntarás, ¿para qué sirve?

Imagina un día cualquiera en tu lugar de trabajo. Es la hora de entrada y tú ya estás sentado en tu mesa o en la caja del supermercado o en la tienda de ropa en la que eres vendedor y llega ese compañero que saluda a todo el mundo y que antes de llegar su puesto de trabajo, ya ha quedado con una persona para tomar un café a media mañana y con otra para comer, es al que tú llamas el optimista. No entiendes por qué siempre está de buen humor, y habla tan alto y no es que le consideres un mal compañero pero, no entiendes su forma de trabajar. No es meticuloso, es el último en rellenar los albaranes o cumplir las normas de calidad establecidas.

Esta pequeña escena posiblemente la hayas vivido, a lo mejor desde otras perspectivas, a lo mejor eres tú ese compañero que llega dando los buenos días en voz alta, esa persona que te encanta compartir un café y creer que todo es posible y que la rutina y los protocolos son para los aburridos, como tú los llamas.

Y, ¿por qué te cuento todo esto?

Porque a lo mejor estás intentando cambiar de trabajo porque no te entiendes con tu jefe o a tus compañeros del departamento o porque te has dado cuenta que realizas unas funciones que requieren de ti mucha energía.

El método DISC nos ayuda a conocer el “cómo” hacemos las cosas, sin clasificar comportamientos buenos o malos. Nos explica la manera de que tenemos de enfrentarnos a los problemas, cómo nos relacionamos con otras personas, cómo nos enfrentamos al cambio o cómo actuamos cuando tenemos que cumplir normas y procedimientos y, lo más importante, cómo esos comportamientos influyen en nuestro entorno.

Pues bien, si hay personas tan distintas a ti en tu lugar de trabajo, es el momento que comiences a aprender a comunicarte con ellas, a hablar en su idioma, no hace falta una pronunciación exacta, pero que la otra persona pueda apreciar el esfuerzo que estás haciendo.

Cuando la persona que está delante de ti ha oído las palabras que la hacen vibrar, te habrás ganando su confianza y  es el valor más preciado que alguien te puede ofrecer.

Existen cuatro perfiles de comportamiento. Hay un orden establecido. Se han escogido cuatro colores básicos y se han colocado en un eje de abscisas y ordenadas, este orden obedece a la introversión y la extroversión, a la racionalidad o la emotividad. Somos Rojos, Amarillos, Verdes o Azules.

 

 

Y, ¿de qué color crees que eres tú?.

Una vez hayas localizado de dónde proviene tu fuerza, estarás más cerca de localizar la de los demás y generar relaciones ganar/ganar.

 

 

 

Analista Conductual y Generadora de Salud Emocional
Lifepartner.es

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