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junio 5, 2018
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Expectativas: Causa del Fracaso

Cuando nos ponemos un objetivo lo primero que nos viene a la cabeza es el resultado previsto o expectativa. Ese resultado ideal de lo que esperamos conseguir en el proceso que estamos desarrollando.

Desde que creamos la expectativa, durante el proceso, y hasta la consecución o no de ella se va a generar unos procesos mentales que podrían facilitar su buen desarrollo. Pero en la mayoría de ocasiones, lo más común es que esas expectativas sean demasiado grandes o demasiado largas en el tiempo, y que poco a poco se nos vaya generando una sensación de insatisfacción que nos haga cesar en el intento, viéndolo imposible.

Esa expectativa la establecemos tanto en el tiempo como en la forma. En el tiempo respecto a la distancia en el espacio temporal transcurrido desde que se genera la idea hasta la consecución de esa idea o lo que esperas que debes tardar en conseguir el objetivo. Y la forma de esa expectativa, es la manera en que hemos dado forma real al objetivo pretendido.

La variación de uno o de los dos de estos aspectos puede generar una sensación de fracaso.

¿Cuáles son los errores que hacemos para tener la sensación de fracaso?

Inmediatez de resultados. La mayoría de las veces lo que nos planteamos conseguir, creemos que lo vamos a conseguir rápidamente, sin estudiar las posibles barreras que podríamos encontrarnos en el proceso. Y ya ni hablamos de posibles alternativas a las barreras que podríamos encontrar.

Creencias limitantes. En otras ocasiones somos nosotros mismos lo que nos generamos nuestras barreras motivadas por unos pensamientos que nos llevan a creer que no conseguiremos nuestro objetivo, ya sea por creencias implantadas desde pequeños sobre lo que podemos y no podemos hacer, sobre hechos del pasado que creemos que se van a volver a repetir, etc. Todas ellas provocan que no avancemos con paso firme en la consecución del objetivo.

Ahora, sabiendo los errores,

¿cómo plantearse un objetivo y que sea el más semejante a la expectativa?

Expectativa realista. Aunque la expectativa suele ser la visión más “fantástica” de nuestro objetivo, no podemos olvidar que ese objetivo sea el real, aunque difícil pero de posible cumplimiento, como por ejemplo, una persona de 60 años no puede plantearse viajar a Marte. No porque cualquier persona no tenga la capacidad de lograrlo, sino que con esa edad no tendrá tiempo en prepararse para cuando se pueda viajar a Marte.

Paciencia. El hecho de plantearnos un objetivo claro no quiere decir que vayamos o podamos conseguirlo. Debemos tener confianza en el proceso, y sobre todo, en nosotros mismo.

Metas pequeñas. No hay nada mejor para poder conseguir la expectativa tal y como nos la plantemos que conocer las mini-metas, o metas pequeñas, que debemos de ir cumpliendo para llegar al objetivo deseado. El ir avanzando y lograr estas mini-metas nos dará confianza, fuerzas y una visión de que estamos más cerca y creíble la consecución del objetivo tal cual creamos la expectativa.

Que una expectativa difícil de cumplir no sea la causa de tu fracaso.

Coach personal y ejecutivo. Certificado por ASESCO e ICF.

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